16 Jul

Saber científico y arte lector en escenarios educativos

Saber científico y arte lector en escenarios educativos

Jacqueline Zapata

“Saber científico y arte lector –en escenarios educativos” es una obra de convicciones; extraño ingrediente en estos tiempos coléricos. Por un lado, convicción en una educación liberadora que más que enseñar deja aprender y por otro, convicción en un lenguaje organizador de mundos y valores; significados que se armonizan finalmente en el arte y la belleza. Esta es la mirada de Jacqueline Zapata sobre el saber científico: desvela las luminosidades del lenguaje escondidas en las ciencias y las infinitas posibilidades de encuentro que éstas puedan propiciar en los escolares. Ella constituye una propuesta para apreciar que las obras constitutivas del saber científico “no derivan de la actitud teórica que se dice propia del ‘sujeto’, su fundamento no es el llamado pensamiento científico, ni traducen ninguna realidad natural o razón realizada, tampoco corresponden a ningún artificio fenoménico”, sino que proceden del arte de la lectura y de la escritura de su artífice. ¿Dónde quedan las exactitudes, las neutralidades, las certidumbres y las previsiones tan caras a los pontífices de la modernidad? La declaración es audaz, sobre todo actual, de hoy y supone una fuerte sacudida a las categorías esenciales de la ciencia, oculta detrás de un proyecto social al servicio del mundo tecnocientífico. Desde tal proyección es comprensible la importancia que adquiere, para las instituciones, el aprendizaje de la ciencia, en cuyo proceso los escolares pasan a ser considerados un engranaje más de la maquinaria social.

Sin embargo, Zapata se encarga de recuperar la dignidad de los estudiantes y por qué no también de los maestros, cuando declara: “las obras científicas provienen de modos de proceder que tienen que ver con el libre discurso, con la autonomía del decir, con la libertad de las palabras, desenvuelta en cada articulación que se da en el juego conjunto del leer y escribir”. Esta propuesta nos coloca, entonces, ante la oportunidad de elegir y decidir, probar posibilidades de sentido, transitar por caminos abiertos a la imaginación y a la creatividad, ejercicios clausurados hasta ahora en las prácticas escolares cotidianas.

Raquel Toral